El valor de los intercambios y la cooperación para el desarrollo regenerativo

El valor de los intercambios y la cooperación para el desarrollo regenerativo.

Por Carolina Muñoz, Directora Ejecutiva Chile Regenerativo; Anita Rivera, Coordinadora de Comunidad e Incidencia Chile Regenerativo; y Francisca Petrasic, Jefa de Desarrollo e Impacto ColabUC.
 

La semana pasada como equipo de Chile Regenerativo junto a Colab UC y la ONG Sueño Andino, visitamos Costa Rica como parte de una gira de desarrollo regenerativo al país centroamericano. Esta gira, es parte del proyecto “Nuevos Modelos de Desarrollo Regenerativo: Experiencias y Desafíos entre Chile y Costa Rica”, una iniciativa que es parte del Programa Bilateral de Cooperación Chile – Costa Rica financiado por la AGCiD (Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo).

Fueron 8 días de intenso trabajo y actividades, donde a pesar de las diferencias entre ambos países, pudimos aprender mucho de las respectivas experiencias. Volvimos recargados de ideas y aprendizajes, pero quizás la primera gran lección de este intercambio entre países es precisamente la importancia de vivir los aprendizajes en terreno. Conversar cara a cara, recorrer y encontrarnos a conversar fuera del mundo virtual, hace que la enseñanza del otro cobre mucho más sentido.

El caso de Costa Rica

No es casualidad que el lema país de Costa Rica sea el “Pura Vida”. Es a la vez un saludo, un estilo de vida y una actitud, que responde a la gran proeza de haber pasado de un 20% de cobertura forestal en los años 70’, a casi un 60% de cobertura actual. Este esfuerzo de regeneración en 50 años ha sido posible gracias a un trabajo colectivo, que incluyó a la sociedad civil, una sólida estructura de políticas públicas, incentivos para la conservación y un modelo asociado a pago de servicios ecosistémicos único en el mundo.

Detrás de la exuberancia de la naturaleza costarricense, sus parques nacionales y sus corredores biológicos, vemos una impresionante capilaridad del tejido social que sostiene la gobernanza y la visión común de un país que resguarda su patrimonio natural y el de buena parte del planeta (en Costa Rica se encuentra el 5% de la biodiversidad del planeta).

Esto no se da de un día para otro y sin un trabajo colectivo de gran envergadura. En un país donde se respira el cuidado por la naturaleza y donde la biodiversidad está siempre presente, hay un elemento muy importante que ha permitido lograr esto: darse el tiempo para conversar y dialogar.

En Costa Rica hay espacio para las pausas, para la distensión y la serenidad, lo cual permite que los diálogos se enriquezcan. A su vez, el enriquecimiento del diálogo permite generar una coherencia horizontal entre las personas, que facilita el entendimiento de que estamos todos interconectados; no sólo entre humanos, sino que también con el resto de las especies, y que la existencia de ecosistemas biodiversos, es precisamente lo que sostiene la vida humana, y no al revés.

La naturaleza está tan presente, que la forma de convivir con ella no es integrándola al quehacer humano, sino que considerando el quehacer humano como naturaleza misma. La gracia, es que este enfoque tiende a permear el diseño de entornos construidos, la gobernanza urbana, la planificación territorial y los sistemas económicos, generando innovaciones que tanto la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) como Costa Rica Regenerativa han sabido apoyar y potenciar.

El caso de Chile

La relación con la naturaleza en Chile sin duda ha sido diferente. La matriz económica del país está fuertemente asentada en un modelo de producción en base a materias primas, por lo que hasta ahora nuestro vínculo con los ecosistemas naturales ha sido principalmente utilitario.

La conservación no está en la conciencia cotidiana de las personas como lo vimos en Costa Rica; más bien en Chile es visto como algo que le compete al Estado o a familias de alto patrimonio. La ley SBAP que tanto tiempo ha costado aprobar, es otro aspecto que nos muestra que Chile está lejos del caso costarricense en materia de cuidado del patrimonio natural.

Sin embargo, el contexto histórico de Chile ha sido otro y eso no podemos desconocerlo. Por razones de diversa índole, nuestro país ha estado marcado por el emprendimiento, el empuje económico y la innovación social. Esto nos ha dado muchas fortalezas en temas empresariales, logrando también liderar en creación de empresas con sentido (como las Empresas B) y ecosistemas de innovación y emprendimiento con propósito, que a su vez nos acercan a las urgencias socioambientales desde otras perspectivas.

Por lo mismo, desde Chile Regenerativo sabemos que la unión hace la fuerza, y que nutrir y fortalecer los ecosistemas regenerativos locales es clave para avanzar en ese cambio de paradigma. Es un esfuerzo que requiere articular e involucrar a diversos actores en pos de un objetivo común; es un trabajo multisectorial, desde todos los niveles y con un sentido de pluralismo y respeto que asegure el diálogo y la escucha profunda, aunque nuestra historia sea diferente.

Experiencias comparadas

Después de esta experiencia de intercambio entre Chile y Costa Rica tenemos la certeza de que ambos modelos tienen mucho que aportar al otro. Entendemos que no hay un sólo camino para impulsar la regeneración, sino que muchos modelos complementarios, tanto a nivel de iniciativas país, como a nivel de todas las organizaciones que están regenerando los diversos rincones del mundo día a día.

Será necesario aprender de Costa Rica en materia de serenidad, diálogo y capacidad de llegar a acuerdos en función de un propósito común mayor. En Chile es imperioso mejorar la forma en que nos comunicamos y nos escuchamos, para así forjar lazos más profundos, que ayuden a construir las confianzas básicas desde donde surge el acuerdo.

También tenemos que aprender a encontrarnos más en la naturaleza, entendiendo el potencial de cada lugar y la capacidad regenerativa de los ecosistemas de los que somos parte. Sólo observando como si fuéramos naturaleza, podremos darnos cuenta de que efectivamente lo somos, y que tenemos la capacidad de diseñar para la regeneración de la vida.

Al mismo tiempo, esperamos haber sido de inspiración para nuestros amigos Ticos en materia de liderazgo e intersectorialidad, y que el caso de Chile Regenerativo también los motive a abrir sus redes e integrar a más actores al escenario de regeneración local.

Aún queda un último viaje antes de cerrar el proyecto de cooperación, y esperamos con mucha felicidad poder recibir a la delegación de Costa Rica en Chile, en un momento donde tendremos muchas actividades en torno a la regeneración, con festivales, diálogos comunitarios y una primavera en flor que nos llene de calor, colores y pura vida.

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